(Adaptado de Welsch, Glenn, A. Y Cols.( 2005): “Presupuestos: planificación y control”; Pearson Educación. México) Durante varios aos Samuel Krandall había vendido una línea de suministros utilizados por hoteles, moteles y establecimientos similares.

De las paredes del taller de Oscar cuelgan almanaques con fotos de mujeres desnudas y herramientas que se suceden entre estanterías atiborradas de telas, moldes de madera y plantillas de caucho. Sobre cada una de las máquinas de coser hace equilibrio un tubo de neón suspendido apenas por alambres. El aspecto general del taller, en el que prima el olor a goma y pegamento, es de precariedad, por lo que no desentona con el entorno: una de las barriadas más postergadas y violentas de la provincia de Buenos Aires..

Sin embargo, los fundadores no sueltan el poder fácilmente. Mi investigación muestra que cuatro de cada cinco emprendedores se ven obligados a bajar del puesto de CEO. La mayoría quedan en shock cuando los inversionistas insisten en que cedan el control, y se les empuja fuera de sus cargos de manera que no les agradan y mucho antes de que deseen abdicar..

Intentaron convencerlo de mil maneras, pero él insistía: ‘Miren, ustedes me pagan por jugar al fútbol. Si quieren un hombre para llevar carteles, contraten a Fosforito’. Al domingo siguiente, Jacinto salió con su camiseta limpita, mientras que en el pecho de los demás resaltaba la propaganda de aquella empresa..

“We have, every year, representatives on our team who win awards at the end of the year who have served bans,” Goucher said. “And we choose to look the other way. But we’re not looking to do that for anyone else, and certainly not for Russia. Los jugadores se quejan (con razón) de la manera de actuar de la Federación. Se sienten traicionados (con razón) por no haberles sido consultado un tema tan importante como la capitanía, pero no ponen sobre la mesa al menos expresando públicamente ninguna propuesta en firme como alternativa. Es difícil que alguien asuma el cargo de capitán cuando los jugadores, por unas razones u otras, más o menos justificables, llevan aos de jugar con Espaa y los capitanes han tenido tantos problemas para confeccionar un equipo de garantías.

Con reposo, calma y tranquilizantes, el jugador debería empezar a dejar de sentir dolor intenso en los próximos siete o diez días, “no existe la posibilidad de que empeore, sólo de que mejore”, según el galeno del combinado nacional. Debería pasar entre cinco y siete semanas sin jugar a fútbol. Pese a que la mayor parte del tiempo el futbolista deberá estar en cama durante los primeros días, “no existe prohibición de que ande o esté sentado” por una lesión de estas características, de modo que incluso el futbolista podría acompaar a la expedición en Belo Horizonte durante el partido de semifinales..

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